Debido a la casuística que existe de actividades no se puede establecer a priori qué locales son o no susceptibles de originar ruido de impacto, esto es una apreciación que debe tomar el propio técnico una vez conozca los detalles de la actividad que se va a desarrollar. Puede darse, por ejemplo, el caso de restaurantes en los que hay “tablaos flamencos” u otras actividades de ocio que originan este tipo de molestias. Debe ser el técnico el que evalúe en cada caso concreto la necesidad de aislar el local ante ruido de impactos en función de las actividades que se van a desarrollar en el mismo.

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