La gran dificultad de certificar acústicamente este tipo de actividades reside en demostrar que el nivel generado por la actividad (nivel musical) no molesta a los vecinos más próximos. Esto se puede demostrar (al menos teóricamente, excluyendo la afección que pudiera generar ocasionalmente el público asistente al evento) justificando que la diferencia de energía acústica entre la terraza y las posibles fachadas afectadas por la misma es suficiente como para garantizar que se cumplen los niveles establecidos por la Tabla VII + 3 dBA.

En efecto, dado que sin ellas no está completa la instalación del mismo (ver Artículo 49.4 del Decreto 6/2012 de Andalucía). ¿Cuáles son estas y cómo es el ensayo?

Utilizamos cookies propias y de terceros para mejorar nuestros servicios y mostrarle publicidad relacionada con sus preferencias mediante el análisis de sus hábitos de navegación. Si continua navegando, consideramos que acepta su uso. Puede cambiar la configuración u obtener más información en política de cookies.