Viernes, 09 Noviembre 2012 00:00

¿Qué son los planes de acción?

Los planes de acción se diseñan para gestionar el ruido y sus efectos, incluyendo la reducción del mismo si no hubiese ninguna otra salida. Las medidas de la atenuación del ruido tienen que ser planificadas en detalle para las áreas identificadas como problemáticas dentro del contexto del mapa.

Los planes de acción serán revisados en caso de necesidad, cuando ocurre un desarrollo importante afectando la situación existente del ruido, y por lo menos cada cinco años después de la fecha de su aprobación. El público será consultado sobre planes de acción, fomentándose su participación.

Los Planes de acción se encuadran dentro de una serie de pasos, en los que la administración plantea su estrategia y actuaciones políticas y técnicas con respecto al ruido y su control:

Que son los planes de accion 01

Los Planes de Acción deben incluir al menos los siguientes elementos:

  • La autoridad responsable
  • El contexto legal
  • Valores límites
  • Un resumen de los resultados del mapa de ruido
  • Una evaluación del número estimado de la gente expuesta al ruido, la identificación de los problemas y de las situaciones que necesitan ser mejoradas
  • Un expediente de las consultas públicas
  • Cualquier medida de reducción del ruido ya en vigor y cualesquiera proyectos en la preparación
  • Las acciones que las autoridades competentes se preponen tomar en los cinco años próximos, incluyendo cualquier medida de preservar áreas tranquilas o de especial interés acústico.
  • La estrategia a largo plazo
  • Información financiera (si está disponible): presupuestos, análisis de costo-eficacia, análisis de costes-beneficio.
  • Medidas consideradas para evaluar la puesta en práctica y los resultados del plan de acción.

Como no hay unos criterios fijos marcados sobre el escenario tipo en el que se debe realizar un plan de acción. En principio deben ser tenidos en cuenta diversos factores:

  • Zonas con altos niveles acústicos.
  • Zonas protegidas acústicamente, según la Ley de Ruido en las ciudades se deben fijar zonas acústicamente protegidas.
  • Número de personas afectadas, quizá el principal criterio para designar sea el número de personas afectadas por kilómetro cuadrado.
  • Análisis Coste/Beneficio, donde se analiza la eficacia de las medidas en función de sus posibilidades de implantación y el coste social y económico de las medidas adoptadas y su efectividad a nivel de reducción real (en euros/dB). Tendrán más prioridad los planes de acción que consigan efectos positivos sobre más población afectada.

La elección de los planes de acción no es algo independiente en cada zona, sino que debe responder a un plan de actuación global, en el que se construya un panorama general de la situación y se vayan abordando las acciones por orden de prioridades y en la medida de la disponibilidad de recursos y presupuestos. Esta tarea no será fácil y deberá verse como una acción global y progresiva, en la que cada año se irán ejecutando más planes de acción que vayan mejorando el panorama global poco a poco.

Lo ideal desde luego sería contar con un plan de actuación global a escala nacional, Pero ante la diversidad de organismos competentes y de administraciones, es de esperar que al menos estos planes deban plantearse en cada uno de los estamentos de la administración central (carreteras, ferrocarriles y aeropuertos), en cada una de las autoridades autonómicas y en cada uno de los ayuntamientos afectados por las sucesivas etapas de la ley. En cualquier caso es de esperar que los planes se ejecuten de forma coordinada entre las distintas administraciones en las cuales entren en interacción geográfica de competencias.

Para alcanzar la disminución eficaz del ruido, varias posibilidades pueden ser explotadas. Las acciones tienen que considerar por ejemplo los siguientes instrumentos para mitigar el ruido:

  • Planificación del tráfico
  • Planeamiento del uso del suelo
  • Medidas técnicas realizadas sobre las fuentes de ruido
  • Uso de fuentes más silenciosas
  • Medidas o incentivos reguladores o económicos.

En los siguientes ejemplos se muestran algunas de las medidas de control y reducción de la contaminación acústica establecidas en el Plan de Acción de la ciudad de Madrid.

Ejemplo 1:

Objetivo: Renovar los vehículos municipales por otros menos ruidosos.

Descripción: Los motores híbridos son más silenciosos que los motores de combustión o de explosión. Por tanto, la renovación de la flota puede contribuir en gran medida a la disminución del ruido.

Es importante definir nuevos criterios para la elección de vehículos municipales siendo uno de los determinantes el nivel de potencia sonora.

Propuesta:

-          Aumentar el número de autobuses municipales con motores eléctricos.

-          Sustituir los autobuses que prestan servicio búho por vehículos híbridos.

-          Utilizar autobuses más pequeños en las zonas residenciales.

Ejemplo 2:

Objetivo: Ampliar el número de patrullas conjuntas y zonas de actuación para mitigar el ruido procedente de actividades de ocio nocturno.

Descripción: Se trata de equipos conjuntos de policías municipales y técnicos acústicos del Área de Medio Ambiente.

Las inspecciones se realizan los fines de semana durante el periodo nocturno (jueves,viernes y sábados), bajo solicitud de los vecinos afectados.

Tras la intervención de la patrulla conjunta se tramita la resolución en los siguientes tres días hábiles con lo que se mejora la eficiencia y rapidez del servicio.

Actualmente se lleva a cabo en los distritos: Centro, Chamberí, Salamanca, Tetuán y Moncola-Aravaca.

Propuesta: Se propone ampliar las actuaciones a otras zonas que presenten problemas de ruido por ocio nocturno.

Ejemplo 3:

Objetivo: Reducir el número de vehículos y su velocidad de paso, redistribución del tráfico.

Descripción: Devolver espacio al peatón, ampliar espacio para otros equipamientos y reservar espacio para el carril bici.

El estrechamiento de la calzada implica una reducción de la velocidad de los vehículos y por tanto una reducción de los niveles de emisión sonora. Además implica un cambio en el paisaje urbano de la zona en el que el peatón toma más protagonismo.

Este tipo de medidas son un paso intermedio a la peatonalización de una calle. Resulta una buena solución, con un alto nivel de aceptación por parte de todos los agentes implicados, en aquellas situaciones en las que la peatonalización es inviable.

Propuesta: Estudiar la viabilidad de esta medida en zonas residenciales.

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